Este año el buen tiempo se ha hecho de rogar y ha querido esperar justo al solsticio para coincidir con el inicio del tan esperado verano, sin duda, la estación más alegre del año. Vacaciones familiares, reuniones con amigos e infinidad de planes al aire libre acompañados de sol, mucho sol. 

Las temperaturas cambian drásticamente y, por lo tanto, también deberían hacerlo nuestros hábitos cotidianos, pues el calor nos hace sudar y perder mucha agua y, con ello, nuestra vitalidad también tiende a disminuir, debido a que el agua, como sabéis, constituye la mayor parte de nuestra composición corporal. De esta forma, lo primero que debemos hacer es beber agua en grandes cantidades, aunque no será difícil, pues, en verano, solemos sentir más sensación de sed de lo habitual. Éste consejo resulta muy obvio, pero no es lo único a lo que debemos prestar atención. 

Recordad que el dicho: “somos lo que comemos” es absolutamente cierto, por lo que debéis dar la misma importancia a la alimentación que al beber agua. Nuestra madre naturaleza es muy sabia y es la que mejor nos puede ayudar a mantenernos saludables en esta época del año. Para ello, pone a nuestra disposición alimentos propios del verano que resultan claves para permanecer siempre hidratados y con energía.

Frutas como la sandía, gran protagonista al contener un 95% de agua en su masa, el melón o el tomate; y verduras como el pepino, la berenjena o la lechuga; nos aportarán altos niveles de hidratación. 
Otros alimentos como el melocotón, de nuevo el tomate y nuestra tan querida zanahoria, son unos estupendos aliados para protegernos del sol, gracias a su contenido en carotenos y antioxidantes que luchan contra los radicales libres. Además también contienen vitamina C, que protege la vista, y cuidan nuestra piel, especialmente expuesta en esta estación del año. 
Dejando atrás el mundo vegetal, no debemos olvidarnos del pescado, la súper estrella de las zonas de playa. Pescados azules como el bonito, las sardinas o los boquerones nos ayudan a regular la presión arterial, la cual tiende a bajar en verano. Mariscos como el calamar o las almejas, entre otros muchos, nos aportan un montón de minerales que perdemos con ese exceso de sudoración del que hablamos.
En Nantes, tenemos muy en cuenta todos estos consejos nutricionales y, siguiendo nuestra filosofía basada en la cocina de temporada, variamos nuestra carta, en concordancia, para ofreceros lo mejor de esta estación de una forma innovadora, aunque sin peder las buenas costumbres y utilizando siempre productos naturales. 

¿Os pica la curiosidad? podéis venir a la Calle Maestro Arbós, número 15 (metro Legazpi), de Martes a Domingo, y comprobarlo vosotros mismos. ¡Os esperamos!